jueves, 28 de septiembre de 2017

Terremoto, México 1985 - 2017

19 de septiembre... de 2017... hubo un terremoto en la CDMX. Desde entonces no he podido expresar lo impactada que estoy ante dicho suceso.

Me encuentro en la Facultad de Psicología, en Ciudad Universitaria, hace un año comencé el proyecto de un taller de coro que, lento, pero poco a poco va funcionando; desde la semana pasada noto a mis chamacos muy entusiasmados, sentimiento que me han contagiado. En pleno ensayo, recién monto una canción nueva “Climbin’ up the mountain”; un “jalón” extraño me hace detenerme en la lectura de la partitura y subir la mirada hacia ellos: “está temblando” comenta al instante alguien; aunque consciente, en ese momento aún no veo venir la magnitud de lo que se aproxima, sin embargo, me levantó de inmediato y, al mismo tiempo, siento todo el edificio moverse de arriba abajo; “vamos a salir del saló…” no termino la frase, mi caja de colores que está sobre el escritorio vuela y cae en el piso, regando todo por el lugar. Salto los obstáculos y les digo a los chavos “¡No vayan a las escaleras! Quédense junto a los pilares del edificio” pero, al salir detrás de ellos, puedo ver el caos mayor de lo que imaginaba, el grupo de junto viene corriendo hacia nosotros “¡No vayan a las escaleras, muchachos! ¡Por favor! Quédense junto a las columnas, ese es el sitio más seguro”. No sé cómo, pero se detienen, el temblor continúa, cada vez más fuerte, yo sigo sin creerlo.

En un segundo pienso en tantas cosas; mi familia, mis amigos, todos mis seres queridos, luego recuerdo el simulacro que habíamos hecho en la Facultad de Música unas horas antes, el que se hace cada 19 de septiembre para conmemorar el fallecimiento de las personas que perdimos en el temblor del ’85. “No, no puede ser. Esto no es posible” pasa ese pensamiento por mi cabeza “Es 19 de septiembre, esto no puede estar pasando”, una y otra vez “¿Qué clase de broma es esta?”. Entre tanto, miro a mis alumnos, recargados totalmente hacia las paredes de los salones, junto con el otro grupo “¡Péguense a la pared!” grita uno de ellos al momento que extiende sus brazos y retiene a todos los que puede, yo aún me sostengo de una de las columnas, tengo un recuerdo borroso de ver pasar a otros chicos corriendo, al bajar la mirada: otra de mis alumnas, agachada y cubriendo su cabeza, por un momento pienso que está bien lo que hace, pero me preocupa que alguien vaya a atropellarla o lastimarla entre tanto caos; el temblor continúa y en aumento. Veo a mis chamacuelos (así les digo a veces) y pienso, con todo el dolor de mi corazón, que el edificio está por derrumbarse. La pared, aquella donde ellos se encuentran, se mueve como si fuese de goma y por un momento la veo casi separarse del suelo, del suelo de aquel segundo piso. Los miro a todos de nuevo, lo sé, estoy completamente segura de que el lugar donde están es peligroso; la mente viaja a una velocidad impresionante, pues me veo a mí, a todos, bajo los escombros y pienso en la remota posibilidad de sobrevivir, sin ellos… no, no puedo vivir con ese remordimiento de conciencia el resto de mi vida. Tomo por los hombros a la chica, la que estaba agachada y la llevo hacia donde los demás, “si morimos, morimos juntos; si sobrevivimos, sobrevivimos todos” entonces extiendo mis brazos para retenerlos, al igual que el otro chico.

Al virar hacia el otro lado, no puedo creerlo, un grupo más está viviendo la misma pesadilla que nosotros, están dispuestos a correr también hacia las escaleras: “¡NO! ¡Quédense ahí! ¡No se muevan!”; me miran, asustados, pero al final hacen caso. “¿Y sus profesores?” cruza un pensamiento fugaz por mi mente. Hay muchos ruidos alrededor, el edificio cruje, cosas caen, incluidas las lámparas de los salones, pienso que el techo caerá sobre mí, que me golpeará, pero ya no me importa.
Segundos después, no lo creo, el movimiento comienza a detenerse, ¿será posible? ¿Estamos a salvo? Disminuye cada vez más. Primero no creía que estuviera temblando, ahora no puedo creer que se esté deteniendo. “Vamos… vámonos, hay que bajar; con cuidado”, “Si tienen sus cosas a la mano, tómenlas, si no, no se preocupen” les digo mientras tomo a algunos por los hombros y los dirijo, por fin, hacia las escaleras; me preocupa que haya réplicas. Regreso por un momento al salón, pensando en llevarme solo lo indispensable; no, no, realmente nada lo es, ¿mi dinero, mi tablet? No, nada. Ni siquiera el teclado que mi mamá me regaló cuando tenía diez…

¿Mi celular? Sí, debo comunicarme con los demás; lo tomo y me apresuro a darle alcance a los chicos. Llego a la planta baja, a la explanada de la facultad, todos están ahí; asustados, llorando. Son demasiados, no logro encontrar a mi grupo así que me dispongo a reunirlos. Entre tanto, protección civil llega con un altavoz y nos habla, dan la orden de no salir de la facultad “Es más seguro que permanezcan aquí, nos estamos comunicando para recibir más informes de lo ocurrido”, comentan. Comienzo a razonar la magnitud de las cosas, ¿qué habrá pasado en el resto de la ciudad? Mi familia pasa por mi mente, pero no me preocupo tanto, ellos no viven en la ciudad. Poco después reúno a los míos y nuevamente el altavoz “vamos a estar aquí un buen rato” como invitándonos a sentarnos y tranquilizarnos; “recuerden no hacer llamadas, a menos que sea muy necesario. No debemos saturar las redes, es mejor enviar mensajes de texto”, comentan por último al ver que todos sacan el celular de forma apresurada.

“¿Estás bien?” me acerco a cada uno de mis alumnos para hacer la misma pregunta, “sí…” responden apenas, “bueno, creo que no, iré allá” admite una de las chicas y se acerca a quienes están atendiendo a personas en crisis. Continúo mi recorrido y pregunto de nuevo “¿Estás bien?” niega con la cabeza mi querido Tomate (así se apellida): “No” luego rompe en llanto, “no encuentro a mis papás” mi corazón se estremece y lo abrazo para consolarlo: lo tranquilizo diciéndole que sea paciente, que las redes están saturadas y que probablemente sea por eso que no respondan, pongo toda mi fe en ello. Un rato después se organizan grupos pequeños para subir al edificio por las cosas, me llevo a algunos de mis chamacos para recuperar las mochilas y demás pertenencias que seguían en nuestro salón; al llegar ahí, cosas en el piso; las lámparas caídas, colgando del techo; escombro; pedazos del techo… aún no lo creo.

Mi hermana llama por teléfono “Claro, debe de estar preocupada”:

—Hola.
—Hola, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú cómo estás? ¿Dónde estás? Quiero regresar a la casa, pero es un caos y creo que estoy más cerca de donde tú estás.
—¡Qué! ¿Dónde estás?
—Insurgentes sur.
 —¿Qué haces aquí…?

Me responde que había ido a arreglar asuntos de trabajo, ya me había avisado por la mañana. Demonios, lo había olvidado.

Las horas pasan sin que nos demos cuenta. Decido que ya es hora de partir y me despido de otras de mis alumnas, quienes han decidido esperar un poco más para regresar a sus casas; puesto que la ciudad es un completo desastre. Regreso al auto junto con mi hermana y una alumna a quien acercaré a su casa. Al salir de la universidad, ¿el apocalipsis? En serio lo parece, los autos casi detenidos por completo, la gente caminando sobre esa misma avenida de forma apresurada, ansiosos por llegar a su casa, para asegurarse de que todos estén bien allá.

El camino es silencioso y entonces reacciono: La radio. La enciendo y escucho atentamente, temblor, calculan cifras preliminares, por lo mientras reportan decenas de edificios derrumbados; sesenta personas fallecidas, setenta, ochenta, noventa, cien, ciento cinco, ciento diez, ciento cincuenta, ¿doscientas? La cifra aumenta mientras el tiempo transcurre al igual que nuestro camino. No, no lo puedo creer, sigo sin creerlo, es imposible. Comienzo a recordar aquellas anécdotas del 85’ que mis padres, hermanos, tíos y demás personas mayores me habían contado una y otra, y otra, y otra vez; es como regresar a ese día en el que yo ni siquiera había nacido: siempre había tratado de ser empática, pero vivirlo no es igual, ahora puedo entenderlos completamente.

Cuatro horas después, al fin logro llegar a mi casa, en el estado de México, por un momento pienso en regresar a ayudar, pero comentan que la ayuda comienza a sobrar; “no, no podría ayudar en nada si voy”. Entonces me dispongo a buscar al resto de mis amigos en redes y contactar con los que sí están allá, pasar contactos, mandar ayuda, así se me va toda la noche, no puedo dormir en lo absoluto. El día siguiente es igual, las clases han sido suspendidas, ofrezco mi carro como transporte de víveres pero la organización aún es algo caótica, así que continúo con mi labor de mandar y pasar contactos. Los siguientes dos días me dedico a organizar víveres con mi antiguo grupo scout, he hecho lo posible, pero siento que mi ayuda no es suficiente, quizá me sienta así el resto de mi vida…

Sábado, después de llegar del trabajo, al fin logro dormir un poco; seguro fue por el cansancio. Mis amigos se empiezan a preocupar; los pocos que saben lo que viví, claro. Mi mente ha estado completamente perdida en la nada, apenas y hablo.

Recuerdo un día que platicaba con uno de mis alumnos, un niño: “Maestra, ¿usted sintió el temblor? ¿Cuáles son los sitios seguros de aquí? ¿Se puede hacer un triángulo de la vida?" hace una pregunta tras otra, casi sin dejar que le responda:

Si rompo el parche del bombo y me meto ahí, yo creo que me podría salvar.
—¿Te daría tiempo de hacer eso?
—Nooooo. Tendrían que ser bombos especiales para sismos.  Una sonrisa de lado se dibuja en mi rostro.

Durante otra clase:

—Ok, está bien, pero revisa la lección a partir del segundo compás.
—¡Noooo, maestra! ¿Por qué me odia? —Río un poco.
—No te odio, Ulani. A ninguno, de hecho… —Se me hace un nudo en la garganta— …moriría por ustedes. Literal. —Tan solo se ríen.

Mi mente mira aquellas escenas, una y otra vez y mi conciencia me remuerde y, viendo algunos comentarios en Facebook, es cuando caigo en cuenta; me siento mal por seguir viva, sabiendo que otros no corrieron con la misma suerte. Lo sé, sé que es estúpido pensar así, al contrario; me debería sentir agradecida por ello, pero no es tan fácil como suena. Por otra parte, no logro desahogarme, me guardé muchas cosas y no quiero contárselas a nadie, siempre he sido así; “Más hermética que una Ziploc” comenta una de mis amigas.

Dentro de lo malo, existe lo bueno. El desastre ha sacado lo mejor de los mexicanos como sociedad, todos aportan, en momentos los víveres empiezan a sobrar y se tienen que reacomodar en otros lugares; los voluntarios exceden en varios sitios, comienzan a organizarlos por grupos y turnos. Del gobierno y los grandes medios de comunicación mejor ni se habla; Frida Sofía ha causado un gran enojo en los cuidadanos, mientras que Frida Marina-chan es la sensación del momento. Desde el miércoles he comprado un plumón para cristal, escribo en el parabrisas de mi auto "¡#Fuerza México!" tantas veces sean necesarias, pues la lluvia se ha encargado de borrarlo una y otra vez. Mientras manejo sobre periférico, algunos pasan junto a mí y tocan el cláxon para llamar mi atención, entonces volteo y me muestran su pulgar en alto, correspondo al saludo y agradezco que me alegren el día.

Domingo por la mañana, nos citan a un ensayo para un concierto coral que se está (estaba) preparando. Al llegar allá, una compañera se me acerca “Melina, me da mucho gusto verte. Qué bueno que estés bien”, apenas agradezco y correspondo al abrazo: los demás no dicen nada pero, claro, también me abrazan de forma efusiva; uno de mis profes me reclama por estar tan seria, le gusta echarme “carrilla” cada que me ve. Durante el ensayo, se canta el himno universitario y al final gritamos un “Goya”, mi amiga que está sentada a un lado se suelta a llorar; me acerco para abrazarla, entiendo que todos estamos un tanto “sentimentales”, no es para menos.

El lunes llega, la semana ha pasado pronto, pero lenta; qué extraño. Llego a Ciudad Universitaria, me había quedado de ver con una amiga, pero el tiempo me sobra, así que me dispongo a arreglar algunos pendientes en la Facultad de Psicología, nuevamente mi corazón se me estremece al entrar, recuerdo todo de nuevo. Antes de irme, no puedo evitarlo, subo al segundo piso para ver aquel salón donde nos encontrábamos el martes pasado, por redes me habían enviado un video donde mostraban que la pared había quedado dañada y, en efecto, al llegar ahí el pasillo está cerrado con lonas, me asomo por las escaleras y veo… la pared no está, fue completamente removida; la están reconstruyendo. Es el único salón del edificio que está en reparación, nuevamente se me hace un nudo en la garganta, pero prefiero irme rápido de ahí.

Saliendo recibo una llamada de mi amiga con quien me encuentro en la parada del pumabús cercana. Al fin nos vemos y la pregunta de toda la semana: “¿Cómo estás?”. Ella me cuenta su experiencia en la facultad de Filosofía y Letras, aterradora también, yo le cuento la mía. Y al fin confieso: “Me siento muy mal” se me salen unas lágrimas, no tantas como hubiera querido, pero algo es algo; ella me da unas palmaditas, haciéndome saber que está conmigo. Nos vamos a comer unas crepas a Copilco para consolarnos tantito, no había comido casi nada en toda la semana, tal vez sentía que ni eso me merecía. Después nos despedimos y cada quien agarra camino hacia su casa. Al siguiente día me quedo de ver con algunos compañeros de la escuela, pues quieren organizar brigadas de ayuda, además proponen hablar de lo sucedido y de cómo nos sentimos al respecto. Dudosa, pero al final me animo a contar, nuevamente, lo ocurrido; otra vez, no fue fácil hacerlo.

Los ánimos permanecen bajos en la ciudad; y la gente dispersa. Muchos universitarios se han ido de voluntarios a las brigadas, centros de acopio y albergues, otros incluso han viajado a los estados vecinos para llevar ayuda. Algunas facultades han decidido hacer paro de actividades para seguir con la organización de brigadas. Por mi parte, en Psicología, aún no sé si me llamarán para impartir mi taller, no quiero frenar las actividades de mis alumnos, si es que también requieren de más tiempo para regresar a la normalidad, pero no estoy segura de qué es lo que debo de hacer "¿Cómo debo de actuar?"; así que decido enviarles mensaje para saber su opinión: “Ya no quiero que mi único recuerdo del coro sea que, en mi primer día con ustedes, nos agarró el sismo. Tengo muchas ganas de tener más y mejores momentos, tengo ganas de cantar” comentan eso y otras cosas; comienzo a entender que requieren de ese espacio más de lo que pensaba. Un día antes comentaba una amiga que muchos de los músicos, después de esto, se habían replanteado la utilidad de su profesión; luego de leer a mis alumnos, recuerdo que yo siempre había sabido cuál es esa utilidad, pero me encontraba tan abrumada en los últimos días que lo había olvidado.

Miércoles, al fin puedo ver a mis chicuelos de nuevo, les pregunto cómo están y en algún momento del ensayo les comento que después debemos de hablar sobre lo ocurrido. Por lo mientras, a lo que vamos, cantar. Lo hacen bastante bien, qué extraño, me da la impresión de que hubiesen mejorado mucho en esta semana, aunque no nos hayamos visto; raro, definitivamente. “Climbin’ up the mountain” les digo el título de la pieza que trabajaremos, así comienza el ensayo, justo donde nos habíamos quedado y, al fin, terminamos de montar la canción. Se notan felices, lo disfrutan, creo que llevaban esperando ansiosamente ese momento durante la semana. Concluímos el ensayo y acordamos vernos al día siguiente, todos sonríen, parecen haber creado un vínculo fuerte.

Esto, muchas cosas comienzan a reanimarme, ya no estoy tan ida como en los días anteriores, tan perdida en la nada; tengo fe en que el tiempo hará que todo regrese a la normalidad dentro de mí. Tan solo un poco, pero empiezo a agradecer el hecho de seguir aquí, quizá sea que me falta aprender un par de cosas más antes de partir de este mundo; insisto en que el tiempo dirá, no hay más. Por lo mientras solo queda levantarse y seguir adelante, confío en que, como en otras ocasiones, me pueda recuperar de nuevo, después de este enorme tropezón y deseo lo mismo para el resto.

lunes, 23 de febrero de 2015

Un poco sobre cultura globalizada - Lo que es importante para un profesor y sus alumnos

Hoy estaba en clase de psicología educativa con mis compañeros de la carrera, la tarea había sido ver un video llamado "La educación en la sociedad del conocimiento", y comentar respecto a algún tema que nos hubiese parecido interesante de este. La mayoría de nosotros escogió el aspecto de la globalización, aquí mi pequeña reflexión al respecto:

"Para poder entender la educación y llevarla a un siguiente nivel, es importante entender que forma parte de un contexto dentro de la sociedad: Una globalización cultural, la cual, como el resto de las globalizaciones, tiene un gran impacto sobre la humanidad, pues es algo imprescindible. Es importante saber qué modelo educativo es más funcional para cada escuela, e incluso puede particularizarse cuanto más se necesite, sin embargo, estrategias y sistemas como el conductismo han sido los que tienen mucho más influencia sobre la sociedad latinoamericana. En los tres siglos más recientes, se ha dado una evolución de la educación, la cual ha podido adaptarse, el último de estos (el que vivimos actualmente), aún se encuentra en ese proceso. Debido a una revolución del conocimiento que ha venido dándose desde hace tiempo, es difícil encontrar hoy en día un modelo educativo que sea funcional para la sociedad, y parte del problema es dejar en claro un objetivo en común, ¿aprender conceptos y demás contenidos es lo más importante? Quizá lo haya sido en años anteriores, pero probablemente, hoy en día, solo sea un medio. Los métodos más recientes proponen que la finalidad no es el conocimiento, éste simplemente es un medio o herramienta para desarrollar una capacidad, pues una capacidad es algo meramente útil para el desarrollo de una persona dentro de la sociedad: El desarrollo de capacidades y valores."

Hablamos al respecto y claro que hubo polémica, desde los parámetros que utilizamos los profesores para hacer una evaluación hasta el hecho de pensar si dicha evaluación era necesaria. ¿Lo es? No lo sé, pero puedo dar mi opinión al respecto, y con mi poca experiencia como docente que tengo hasta el momento, puedo decir que, aunque no es precisamente necesario, quizá sea imprescindible en la sociedad en la que vivimos. Mis compañeros comentaban sobre la importancia de lograr un aprendizaje significativo, de hacerles ver eso a los alumnos, lograr que dejen de lado una evaluación, sin embargo, pienso que no es tan sencillo, así como para nosotros es importante un aprendizaje significativo, y no una evaluación reducida a un simple número, los estudiantes también tienen sus propios intereses. ¿Tan mala es una evaluación? No sé cómo responder a eso, pero sí puedo asegurar que para algunos es importante (sus razones han de tener), eso no los hace ignorantes, ni cerrados, simplemente es su "modus operandi" de vivir, muchos se sienten a gusto con eso, y muchos han llegado lejos y cumplido sus metas con esa mentalidad. A veces es necesario un poco de competencia, nos puede servir como motivación, por ejemplo, no digo que sea para toda la vida, pero es una de las tantas herramientas que tenemos para seguir adelante.

Aquí el video del cual hicimos el trabajo: https://www.youtube.com/watch?v=_FtaPIWL_Qk

lunes, 4 de abril de 2011

México y Colombia, países bastante similares...

Otra razón para creer que la minoría de los que tenemos está visión en mi país (México), siga luchando, porque no estamos solos, y Colombia tampoco, nosotros los apoyamos chicos!!...  

¡AYÚDENOS A DIVULGARLO!

Por favor ayúdanos a informar al Colombiano común, al que ve al país a través de RCN y Caracol,  al bogotano que no tiene ni idea de las protestas de las otras ciudades porque no hay tiempo para ellas en los noticieros, aunque si lo haya para informar 45 min de fútbol, 30 min de farándula y 15 min de novelas.  Al colombiano que cree que en la U no hay clase, porque 'unos pocos no dejan estudiar' pues nadie le dijo por qué protestaban estos estudiantes.
¿Cómo ha sido la protesta? 
- Por lo menos en Bogotá, no ha habido 'pedreas'.
-Ha habido marchas al estilo carnaval,   15.000 alumnos  bailaban   o iban disfrazados.
-Hemos rodeado la universidad nacional con velas.
-Los compañeros de artes han hecho pinturas muy bonitas por todo el campus en señal de protesta.

¿Quieres ver las fotos?

¿Y por qué no sabías de la protesta?
Simple, eso no vende en RCN ni Caracol, como si lo hace el reinado y los avances de las telenovelas que dan unos minutos después.
No te enteraste de la marcha más que en el reporte de tráfico de city tv, ese día no cogiste transmilenio porque 'los revoltosos de la nacho, la “distri” y la “piedragógica” si que joden.... no  te molestaste en preguntar el porqué.
¿Por qué es  la protesta en las Universidades Públicas?
Por el plan nacional de desarrollo, particularmente por el artículo 38.
 
En este se estipula que las universidades tienen que asumir parcialmente su pasivo pensional.
¿Y qué pasa? 
Lo que sucede es que el pasivo pensional  es demasiado dinero: billones de pesos.
¿Podrían pagarlo?
La respuesta es no. Se repetiría el  el caso de la Universidad del Atlántico, una universidad pública que está al borde de la quiebra hace años por la aplicación de un régimen similar  (¿no lo sabías? y no es la única universidad pública que se está muriendo.... No lo sabías porque nunca sale en las noticias, debe ser que no quieren que lo sepas. )
Para pagarlo, la universidad tendría que aumentar las matrículas hasta en un 300%, dejar de investigar, contratar profesores más baratos y arrendar sus propios predios. Y aun así no podría pagar la deuda que le generaría el asumir su pasivo pensional.  Muchos no podrían pagar la matrícula, bajaría el nivel académico y la universidad se vendería hasta quebrarse.

Otros motivos de protesta....

Hace poco el congreso aprobó otros artículos de este plan, uno dice que los egresados de universidades públicas tendrán que pagar, después de haberse graduado , 15 años más por haberse educado ahí.
Otro artículo problemático, dice que las carreras en las universidades públicas tienen que responder  a las necesidades del mercado. Es decir, lo que no tenga utilidad inmediata se suprime. (Como lo que quieren hacer con Bellas Artes en Cali)
De nada le sirve al país la investigación, según este concepto, ni las ciencias humanas, ni mucho menos las artes.
¿Para qué filósofos? ¿Para qué matemáticos?, ¿para qué músicos? , según ellos, para nada.
Sólo sirve lo que haga falta, el país no puede innovar, tiene que satisfacer sus necesidades inmediatas, se educa gente para que pueda comer y ya, quieren que Colombia no deje de ser un país subdesarrollado.  Aquí no existirá ni el conocimiento ni la investigación, eso les corresponde  a los países desarrollados que invierten en esto y que cada vez se vuelven más ricos por estar a la vanguardia en el conocimiento.

En resumidas cuentas... las universidades públicas protestan porque:

- el plan nacional de desarrollo pretende imponerles una deuda que no les corresponde y que no pueden pagar. Una deuda que las llevará a la quiebra.
 
- los que puedan graduarse de lo que queda de universidad tendrán que seguir pagando por un periodo largo de su vida.
-las nuevas generaciones no podrán escoger entre un amplio número de programas sino entre los que el gobierno crea que el país necesita a cortísimo plazo. 
       Por favor, todos merecemos educación superior, los estudiantes de las universidades públicas queremos estudiar, de hecho  a todos nos costó mucho trabajo ingresar a ellas.
 
¡COLOMBIA MERECE TENER EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA DE CALIDAD!
Te agradeceremos enormemente, si hay un espacio en tu corazón para los miles de estudiantes del país que se educan en las universidades públicas.
 


*Eduard Moreno T.
Lic. Ciencias Sociales
Mag(C) En Historia

viernes, 1 de abril de 2011

¡Juegos de Rol!

Ah seeee *__*... algo más agradable que la realidad en la que vivo diariamente.  Por supuesto que tenía que hacer una entrada sobre ésta linda actividad que ha cambiado mi vida desde que tengo memoria y que cambió aun más cuando comencé en el rol escrito.

Bueno pues, ¿qué es un juego de rol?... vaya es muy extenso hablar de éste tema, resulta que en éstos juegos básicamente el objetivo es... ¿hay un objetivo establecido fijamente? Qué puedo decir, es complejo jajaja... Empecemos por los juegos de rol de mesa, juegos "en vivo", como cualquier otro juego de mesa que han jugado, sólo que éstos no necesariamente los compran con instrucciones y en una cajita de colores, muchas veces sólo basta con un poco de imaginación, y alguien que sepa aunque sea un poco sobre el tema para poder ayudar a llevar la historia. Básicamente tienes un rol en el juego (de ahí el nombre ), estableces un objetivo o el master (quien dirige el juego) establece éste objetivo, tú creas a tu personaje, y principalmente le das ciertas habilidades repartiendo el HP, como más te parezca conveniente. El HP son los puntos de energía que se te asignan para mantenerte dentro del juego. Es importante mencionar que en éstos juegos no compites entre sí para ganar el juego, más bien colaboras para que todos juntos lleguen al objetivo principal.

Pero por suerte los juegos de rol de mesa no son los únicos roles que puedes jugar, hay muchos otros tipos, incluso hace varios años se jugaba por correspondencia, cosa que se ha ido perdiendo con la llegada del internet. Los Rol games tienen su lugar en los videojuegos, mejor conocidos por los videogamers como los rpg's, algunos de los más conocidos (y jugados por mí), Final Fantasy, Pokémon, The Legend of Zelda, en especial los dos primeros, son un claro ejemplo de los juegos por turno, en el que ya sea que te encuentras a un enemigo, rival, o pokémon xD... lo enfrentarás en una batalla de estrategia en la que cada uno tendrá una oportunidad de atacar a su contrincante de la manera que mejor le parezca y mejor le funcione, pues ya que tienen las mismas oportunidades de realizar un mismo ataque, y sólo ganará quien mejor maneje el juego. De igual forma, ya existen éste tipo de juegos, no sólo en consolas como las de nintendo, sino que puedes encontrar gran variedad de ellos en páginas especiales online, en las que puedes jugar con otras personas de diferentes lugares del mundo y en vivo, y en las que al igual que las roles de mesa, puedes crear a tu personaje.

Ahora bien, otro tipo de juegos de rol que tenemos, es el rol escrito *Grito de fangirl*, en el cual, al igual que los juegos de rol de mesa, el objetivo no es competir contra los demás, sino colaborar con los demás para llegar al objetivo final, sin embargo, hay diferencias elementales entre éstos dos, pues a diferencia del rol de mesa, en el escrito no se suele manejar mucho el hp, ya que está más enfocado en lo que narras con tu personaje y la construcción de la historia entre todos los que participan en ésta, creo que éste género de rol se ha ido enfocando más en la manera en la que aplicas tu creatividad para construir esa historia y la forma en la que logras expresar lo mejor posible la situación de tu personaje y de su entorno para que sea entendible hacia los demás.

Este tipo de rol sueles verlo en muchos lugares, como páginas personales o sitios como facebook, hi5, metroflog, twitter, etc... (incluso por msn) en páginas creadas especialmente para ésto o actividades parecidas, o bien, también existen foros creados por personas a quienes les gusta ésto y crean su propio entorno y situación donde escribirán ésta historia juntos con otros participantes. El rol escrito es algo que se ha difundido cada vez más y más dentro de éste ambiente y otros, como los admiradores de la cultura japonesa en general, por ejemplo los otakus; lo peculiar del rol escrito, es que en la mayoría o gran parte de éstos, los participantes no juegan todos al mismo tiempo, lo que nos da una gran ventaja a todos aquellos que tenemos muchas actividades como la escuela o el trabajo (o ambos), y que sólo tenemos un tiempo específico a una hora específica, en la que podemos participar en ésta actividad que nos gusta, pues es dificil para personas como nosotros reunirnos todos al mismo tiempo para realizar ésto, ésta ventaja nos lleva al hecho de que, ya que son juegos dentro en la red, mucha gente se integra a ellos, y ésto puede llegar a unir no sólo a personas que viven en una sóla ciudad o país, sino que se extiende por todo un continente e incluso a veces por todo el mundo, por la "facilidad de horario" que tiene. Ya que juegas "a la hora que puedas", los administradores o masters, de éstos sitios, son quienes establecen el contexto en el cual se desarrollará la historia o historias y determinan las reglas del juego, como el número de personajes que puedes adoptar, el mínimo de posteos que debes realizar en determinado tiempo, entre otros je je...

En lo personal éstos últimos son mis favoritos, por las ventajas ya mencionadas, se han ido convirtiendo en mis consentidos. Además, me han dado la oportunidad de conocer a personas increibles que se han convertido en unas de mis mejores amistades, que vienen desde Europa, Sudamérica, y algunos de norteamerica, por mencionar algunos.

Es triste decir que a pesar de las aclaraciones que se han ido dando, todavía existen varias personas que principalmente por la ignorancia de conocimiento, falta de informaión y distorsión de información, han creado una mala fama de ésta linda actividad, ya que se han hecho rumores de que éstos tipos de juegos son practicados por sectas satánicas o grupos de ese tipo los cuales no tienen nada que ver con el sano entretenimiento que realizamos los roleros hoy en día.

Sólo puedo decir que es algo que recomiendo ampliamente, me ha motivado mucho para practicar más mi escritura, inspirado con mi creatividad, desestresado infinidad de veces, hecho escapar de la realidad y crudeza con la que he decidido vivir éste mundo tan enfermo de hoy en día, enseñado diferentes formas de pensar que tienen otras personas y que a pesar de ello respetan la tuya, y sobre todo... me dio tanta amistad y personas que me quieren, que no tengo manera de agradecer todo ésto, nunca terminaría de hacerlo jaja...

¡Eeeeeen fin! Es todo lo que puedo compartirles por ahora, espero que les haya gustado ¡Anímense! No se arrepentirán, lo que me recuerda... que me gustaría promocionar Roller Zone owO... una página la cual consiste en el rol escrito.

 http://roller-zone.mforos.com/forums/  Los esperamos OWO...

Saludos y hasta pronto

Meli-chan.